El estrecho de Ormuz se ha convertido en el epicentro de una nueva crisis regional. Desde una base militar estadounidense en Kuwait, Donald Trump anunció este sábado que «el alto el fuego ha terminado», tras tres jornadas consecutivas de bombardeos y contraataques que dejaron al menos 12 instalaciones militares dañadas en Baréin, Kuwait y Catar.
La tensión se disparó tras el ataque iraní a una base aérea estadounidense en Al-Udeid, lo que desencadenó una respuesta aérea coordinada con fuerzas saudíes y emiratíes. En medio del humo y las sirenas, el príncipe heredero saudí Mohamed Bin Salman recibió una llamada urgente desde Ankara: Trump necesitaba aliados, no declaraciones.
Trump y Bin Salman redefinen la seguridad marítima en el Golfo
La conversación entre ambos líderes no fue protocolaria. Fuentes cercanas al palacio real saudí confirmaron que el intercambio duró 27 minutos, y que se centró en la reactivación inmediata del Acuerdo de Seguridad Marítima del Golfo, suscrito en 2023 pero prácticamente inactivo desde abril. El estrecho de Ormuz, por donde transita el 21 % del petróleo mundial, volvió a ser el eje de la estrategia conjunta.
Trump subrayó la necesidad de «patrullajes integrados, interdicción de embarcaciones sospechosas y monitoreo satelital en tiempo real». Bin Salman respondió con una promesa concreta: Arabia Saudí desplegará cuatro fragatas avanzadas y activará su sistema de radares costeros en la costa de Jeddah y Yanbu antes del 15 de agosto.
La alianza tiene raíces económicas y militares profundas
Detrás de la urgencia diplomática hay cifras que pesan más que los comunicados. En 2025, Estados Unidos exportó 4,2 mil millones de dólares en armamento a Arabia Saudí, convirtiéndola en su segundo mayor cliente global, solo por detrás de Australia. A su vez, Riad invirtió 18.700 millones de dólares en bonos del Tesoro estadounidense en el primer trimestre de 2026.
Este vínculo no es nuevo, pero sí se ha acelerado. Desde 2024, ambos países han realizado 11 ejercicios navales conjuntos, tres de ellos en el estrecho de Ormuz. El más reciente, Operation Sentinel Shield, simuló la protección de un convoy de 32 buques petroleros bajo amenaza de drones iraníes.
Antecedentes: el vacío estratégico tras la retirada de Irán del JCPOA
En enero de 2026, Irán anunció su salida definitiva del Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA), tras la expiración de las sanciones secundarias impuestas por el Congreso estadounidense. Esa decisión desató una cadena de eventos: aumento del enriquecimiento de uranio al 83,7 %, lanzamiento de misiles balísticos de medio alcance desde la isla de Qeshm y, finalmente, la intercepción de dos buques mercantes en aguas internacionales del estrecho.
Estos hechos fueron el detonante de la escalada actual. La Armada iraní no ha reconocido los ataques, pero el Centro de Monitoreo Marítimo del Golfo registró 14 movimientos anómalos de embarcaciones de la Guardia Revolucionaria en las 72 horas previas al primer bombardeo estadounidense.
El impacto real para los países del Golfo y Europa
La inestabilidad en Ormuz no es un problema regional: es una amenaza global. El precio del barril de Brent subió un 14,3 % en 48 horas, alcanzando los 98,6 dólares, su nivel más alto desde 2022. En España, donde el 42 % del petróleo importado proviene del Golfo, los operadores de refinerías ya han activado planes de contingencia para reducir la dependencia de crudo pesado iraní y saudí.
Además, el Consejo de Seguridad de la ONU convocó una sesión de emergencia para el lunes 15 de julio. La resolución preliminar, respaldada por Francia y Reino Unido, exige «la inmediata suspensión de todas las operaciones ofensivas en el estrecho y la reapertura de los canales de diálogo bajo mediación de la ONU». Irán ya ha anunciado que no asistirá.
Marco legal: el derecho internacional bajo presión
El estrecho de Ormuz está regido por el Convenio de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS), que reconoce el derecho de paso inocente y de tránsito. Sin embargo, Irán nunca ha ratificado el tratado y sostiene que sus aguas son «territoriales por soberanía histórica». Estados Unidos, por su parte, aplica la doctrina del «libre tránsito», respaldada por la Corte Internacional de Justicia en 2019.
Claves del asunto
- La llamada entre Donald Trump y Mohamed Bin Salman marca el relanzamiento de una alianza militar operativa en el Golfo
- El estrecho de Ormuz transporta 21 millones de barriles diarios, el equivalente al 30 % del consumo mundial de petróleo
- Arabia Saudí desplegará cuatro fragatas y activará radares costeros antes del 15 de agosto
- El precio del Brent subió 14,3 % tras la escalada, afectando directamente a los precios de carburantes en España
- La ONU convocó sesión de emergencia, pero Irán rechazó participar en el diálogo
- El marco legal se tensiona entre el UNCLOS, no ratificado por Irán, y la doctrina estadounidense de libre tránsito
