El sol de la tarde cae sobre las dunas de Carboneras, mientras el hotel Algarrobico permanece inmóvil, como un esqueleto de hormigón clavado en el corazón del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar. Dos décadas después de su paralización, el edificio sigue en pie. Y esta semana, cinco concejales del PSOE y uno no adscrito aplazaron el Pleno municipal que debía decidir su anulación definitiva.
La portavoz del Gobierno andaluz, Carolina España, lo calificó sin ambages: “No entendemos esta traición del PSOE”. Su voz resonó en la sede de la Junta, donde se acumulan los informes técnicos, los dictámenes legales y las promesas incumplidas. El TSJA y el Consejo Consultivo de Andalucía ya emitieron sentencias y opiniones favorables a la nulidad de la licencia de 2003. Pero el Ayuntamiento de Carboneras no actúa.
El PSOE bloquea la demolición del Algarrobico en Carboneras
El Pleno del Ayuntamiento de Carboneras estaba convocado para anular la licencia de obras del hotel. En su lugar, se aprobó una moción de aplazamiento impulsada por los cinco ediles socialistas y un concejal no adscrito. No hubo debate técnico, ni informe ambiental nuevo, ni justificación jurídica. Solo tiempo ganado para un proyecto que la Audiencia Nacional ya declaró ilegal en 2011 y cuya construcción fue suspendida por orden judicial desde 2006.
El PSOE de Almería ha abierto expediente sancionador contra los cinco concejales. Pero la fractura no es solo interna: es territorial y simbólica. Mientras el Gobierno andaluz insiste en que la demolición es una obligación legal y ambiental, el bloqueo municipal reabre una herida que lleva veinte años sangrando.
La Junta recurrirá al TSJA si el Ayuntamiento no actúa
Ante la inacción, la Junta de Andalucía ha anunciado que instará al TSJA para que declare la nulidad de oficio de la licencia de 2003. No será una mera petición: será una acción supletoria, prevista en el artículo 62.2 de la Ley 39/2015 del Procedimiento Administrativo Común. El Gobierno andaluz no espera más. Ya no se trata de voluntad política, sino de cumplimiento de sentencia.
El Consejo Consultivo de Andalucía emitió en 2025 un dictamen vinculante: la licencia carece de base legal y vulnera la Ley de Costas y la Ley de Patrimonio Natural. El TSJA, por su parte, ya anuló en 2023 una resolución del Ayuntamiento que pretendía regularizar la situación. Ahora, la Junta actuará como administración superior, asumiendo la competencia que el municipio ha dejado vacante.
Antecedentes legales y ambientales
El hotel Algarrobico fue autorizado en 2003 con una licencia que ignoró el régimen de protección del Parque Natural. En 2006, la Audiencia Nacional suspendió las obras por ilegalidad. En 2011, anuló la licencia. Desde entonces, el edificio ha estado en estado de limbo jurídico: ni demolido, ni legalizado, ni integrado en el territorio. Greenpeace, Ecologistas en Acción y la Plataforma Algarrobico han mantenido una presión constante, con acciones legales, movilizaciones y denuncias ante la Comisión Europea.
María Jesús Montero prometió la demolición en cinco meses
La paradoja tiene nombre y cargo: María Jesús Montero. En 2019, como secretaria general del PSOE andaluz, prometió “demoler el Algarrobico en cinco meses”. Esa promesa se hizo pública la misma semana en que fue confirmada como candidata a la Presidencia de la Junta. Hoy, en 2026, el edificio sigue en pie. Y los cinco concejales que aplazaron el Pleno fueron elegidos bajo su liderazgo.
“Es otro incumplimiento más del PSOE”, afirmó Carolina España. La frase no es retórica: es un dato. El informe del Observatorio de la Transparencia de Andalucía (2025) señala que el 78 % de las promesas ambientales del PSOE andaluz entre 2019 y 2023 no se ejecutaron. El Algarrobico es el caso más visible, pero no el único.
Marco normativo aplicable
La demolición no depende de la voluntad política, sino de la aplicación estricta de tres normas: la Ley 22/1988 de Costas, la Ley 42/2007 del Patrimonio Natural y la Ley 39/2015 del Procedimiento Administrativo Común. La primera prohíbe construcciones en zonas de servidumbre; la segunda protege los espacios naturales de interés comunitario; la tercera obliga a las administraciones a subsanar sus propias ilegalidades.
El impacto real para los vecinos y el ecosistema
Para los vecinos de Carboneras, el Algarrobico no es solo un edificio abandonado. Es un símbolo de impunidad. El acuífero de Cabo de Gata, ya sobreexplotado, sigue afectado por las obras paralizadas. Las dunas móviles, hábitat de especies como el lagarto ocelado, han perdido estabilidad. Y el turismo sostenible, apuesta estratégica de la comarca, se ve socavado por la imagen de un parque con un “monumento a la ilegalidad”.
Claves del asunto
- El TSJA y el Consejo Consultivo de Andalucía ya declararon nula la licencia de 2003
- Cinco concejales del PSOE y uno no adscrito aplazaron el Pleno clave en Carboneras
- La Junta de Andalucía recurrirá al TSJA de forma supletoria si el Ayuntamiento no actúa
- María Jesús Montero prometió la demolición en cinco meses en 2019; hoy, el hotel sigue en pie
