El viernes 26 de junio, a las 12.00 horas, los primeros cabezudos irrumpieron en la Plaza de España de Pastriz con un estruendo de tambores y risas. Niños agarrados a las faldas de sus madres, ancianos en sillas plegables y adolescentes con pañuelos verdes al cuello observaron cómo los gigantes de madera y cartón recorrían el corazón del municipio zaragozano. Era el pistoletazo de salida de las fiestas pequeñas en honor a San Pedro, que este año marcan una transición simbólica y práctica hacia las fiestas grandes de Santa Ana.
La celebración no es solo folklore: es el pulso social de un pueblo de 4.200 habitantes que, en pleno declive demográfico de la provincia, mantiene viva su identidad con 72 actos programados en cuatro días. El Ayuntamiento de Pastriz destinó 187.500 euros al presupuesto festivo 2026, un 12 % más que en 2025, según el expediente público de contratación municipal.
Las fiestas pequeñas son el ensayo general de la identidad pastricera
Desde 1978, las fiestas de San Pedro funcionan como calentamiento colectivo. No son una versión reducida, sino una instancia distinta: más íntima, más familiar, con menos espectáculo y más participación vecinal. Este año, el programa incluye 23 actividades infantiles, 14 actuaciones musicales en la plaza y 9 encuentros de peñas en calles estrechas, donde los vecinos cuelgan banderines desde los balcones y comparten vino de la tierra en jarras de barro.
El sábado 27 concentra el mayor número de actos: a las 11.00 horas, la misa solemne en la iglesia de San Pedro; a las 17.00, la tradicional subida al cerro de San Cristóbal, donde se instala una capilla de campaña y se oficia una eucaristía al aire libre; y a las 22.00, el concierto de la Banda Municipal en la plaza, con entrada libre y 1.200 asientos dispuestos por orden de inscripción previa.
El pasacalles de las peñas es el corazón latiente de la fiesta
A las 18.00 horas del viernes, 17 peñas pastriceras —desde la histórica Los Piqueros (fundada en 1953) hasta la recién creada Verdes de Raíz— desfilaron con carrozas artesanales, trajes regionales y música en directo. Cada peña invirtió entre 2.800 y 6.500 euros en su carroza, financiados con cuotas societarias y patrocinios locales. La peña La Cumbre, por ejemplo, construyó una réplica móvil de la ermita de San Cristóbal con 320 horas de trabajo voluntario.
Este desfile no es solo visual: es un acto de memoria colectiva. En los carteles que portan los participantes aparecen nombres de vecinos fallecidos en los últimos doce meses, integrados en una lista que se renueva cada año. “No es un homenaje estático. Es una forma de decir: siguen caminando con nosotros”, explica María Vilas, cronista oficial del municipio y autora del libro Pastriz, entre el río y la fiesta.
La economía local se activa con cada tambor y cada pañuelo verde
Durante los cuatro días de fiesta, el comercio local registra un aumento del 43 % en ventas, según datos del Observatorio Económico de la Comarca de Zaragoza. Las tiendas de artesanía venden 1.400 pañuelos verdes; las bodegas locales facturan 87.000 euros en vino embotellado; y los tres restaurantes con terraza en la plaza duplican sus reservas. Incluso los servicios digitales se adaptan: la app Pastriz Fest registró 3.200 descargas en las 48 horas previas al inicio, con geolocalización de actos y notificaciones en tiempo real.
Pero el impacto va más allá de lo contable. El Ayuntamiento activó un protocolo de empleo temporal que contrató a 29 jóvenes menores de 30 años, 17 de ellos en prácticas formativas vinculadas al Grado en Gestión Cultural de la Universidad de Zaragoza. Todos reciben un salario mínimo interprofesional y certificación oficial de competencias.
La fiesta se rige por un reglamento municipal de 2019, con actualizaciones por bienestar animal y sostenibilidad
El marco normativo que rige las fiestas no es una mera guía: es un documento vivo. El Reglamento Municipal de Festejos Populares, aprobado en 2019 y modificado en 2024, establece límites de ruido (65 dB entre las 22.00 y las 08.00), prohíbe el uso de fuegos artificiales sin autorización de la Dirección General de Protección Civil, y exige que todas las carrozas incluyan sistemas de recogida de residuos integrados.
También incorpora la Ley 11/2023 de Bienestar Animal de Aragón, que obliga a que los caballos que participan en los desfiles cuenten con certificado veterinario y descanso obligatorio de 4 horas entre actuaciones. Este año, por primera vez, se instaló una zona de hidratación y sombra gestionada por voluntarios de la Asociación Protectora de Animales de la Comarca.
Claves del asunto
- Las fiestas de San Pedro (26–29 junio) son el preámbulo de las fiestas grandes de Santa Ana (24–28 julio)
- El Ayuntamiento destinó 187.500 euros al presupuesto festivo 2026, un 12 % más que en 2025
- 17 peñas pastriceras participaron en el pasacalles, con inversiones entre 2.800 y 6.500 euros por carroza
- El comercio local registra un aumento del 43 % en ventas durante los cuatro días de fiesta
- El Reglamento Municipal de Festejos Populares exige certificados veterinarios para animales y límites de ruido de 65 dB
