Un olivar interminable bajo el sol de julio. Las hojas plateadas ondean en la llanura manchega mientras los tractores avanzan entre filas que se pierden en el horizonte. En ese paisaje, 474.000 hectáreas ya no son solo tierra: son liderazgo silencioso, exportaciones crecientes y empleo estable en 127 municipios.
Julián Martínez Lizán, consejero de Agricultura del Gobierno de Castilla-La Mancha, lo anunció este jueves desde Lisboa, en el Congreso Mundial del Aceite de Oliva: su región ya es la segunda del mundo en superficie de olivar, solo por detrás de Andalucía y por delante de la histórica región italiana de Puglia.
Castilla-La Mancha supera a Puglia y redefinirá el mapa oleícola global
El dato no es anecdótico. Según la última Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivos del Ministerio de Agricultura, la región ha consolidado un crecimiento sostenido durante más de una década. No se trata de expansión descontrolada, sino de reconversión estratégica: muchos viñedos antiguos han cedido paso a olivos de alta densidad y variedades adaptadas al clima seco y extremo de la meseta.
Hoy, el olivar ocupa más superficie que el viñedo en Castilla-La Mancha, un giro histórico en una tierra donde el vino marcó identidad durante siglos. Esa transición ha sido impulsada por ayudas europeas, planes de modernización de regadíos y la apuesta por la certificación de calidad —como el sello Denominación de Origen Aceite de Oliva Virgen Extra Castilla-La Mancha, reconocida desde 2019.
El olivar manchego ya genera más de 12.000 empleos directos
Cada hectárea de olivar en la región genera, en promedio, 0,025 puestos de trabajo anuales, según cálculos de la Junta de Comunidades. Multiplicado por 474.000 hectáreas, eso equivale a más de 12.000 empleos directos, sin contar los indirectos en almazaras, logística, envasado y exportación.
En localidades como Alcázar de San Juan, Manzanares o Tomelloso, las cooperativas han renovado sus instalaciones con fondos del Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER). Algunas ya procesan más de 100.000 toneladas de aceituna al año y exportan a 37 países, desde Canadá hasta Japón.
La producción no se detiene, pero sí el apoyo institucional
A pesar del crecimiento, los productores advierten de tensiones estructurales. El precio del aceite virgen extra ha caído un 22 % en los últimos 18 meses, según datos de la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA). Al mismo tiempo, los costes de energía, transporte y mano de obra han subido un 34 % desde 2023.
La Ley de Protección de la Producción Agraria y Alimentaria, aprobada en 2025, incluye mecanismos de estabilización de precios, pero su aplicación en el sector oleícola aún no está operativa. Mientras tanto, las almazaras pequeñas y medianas dependen de los contratos con grandes distribuidores, que fijan márgenes ajustados.
El reto climático pone a prueba la sostenibilidad del modelo
El cambio climático no es una advertencia lejana: en 2025, una sequía prolongada redujo un 18 % la cosecha en zonas de Albacete y Ciudad Real. Los técnicos de la Estación Experimental de Zonas Áridas (CSIC) advierten que el olivar manchego necesita ya sistemas de riego de precisión y variedades resistentes a la salinidad y al estrés hídrico.
La Junta ha destinado 28 millones de euros al Plan de Adaptación al Cambio Climático en el Sector Oleícola, pero los agricultores señalan que los plazos de acceso a las ayudas son demasiado largos y los requisitos burocráticos, excesivos.
Claves del asunto
- Castilla-La Mancha alcanza 474.000 hectáreas de olivar, superando a Puglia y consolidándose como segunda región del mundo.
- El olivar ya ocupa más superficie que el viñedo en la región, tras una reconversión agraria sostenida desde 2015.
- Genera más de 12.000 empleos directos, con fuerte impacto en municipios de interior y zonas con despoblación.
- La caída del 22 % en el precio del aceite virgen extra contrasta con el alza del 34 % en costes operativos.
- La Ley de Protección de la Producción Agraria y Alimentaria (2025) aún no regula eficazmente los mercados oleícolas.
- El Plan de Adaptación al Cambio Climático en el Sector Oleícola cuenta con 28 millones de euros, pero su ejecución enfrenta retrasos administrativos.
