El humo blanco del transformador de la subestación de Villamayor de Gállego se eleva bajo un cielo azul intenso. A pocos metros, una valla publicitaria anuncia: ‘Futuro digital de Aragón’. No hay turistas ni cámaras, solo técnicos que miden radiaciones y vecinos que miran con recelo el terreno donde se levantará el mayor centro de datos privado de la región.
El proyecto del Grupo Azora en Villamayor de Gállego consumirá más de 2.600 GWh al año cuando esté plenamente operativo. Esa cifra equivale al 90 % del consumo eléctrico total de Zaragoza, según datos de la Cátedra de Transición Energética Municipal de la Universidad de Zaragoza. Solo el distrito industrial de La Cartuja Baja supera esa demanda —y allí el 90 % del consumo es productivo—.
El centro de datos consumirá como una ciudad entera
La cifra no es estimativa: está certificada en la documentación del Proyecto de Interés General de Aragón (PIGA), sometida a información pública para acelerar su tramitación. El PIGA permite reducir los plazos administrativos a la mitad, pero también obliga a transparentar impactos reales. Y el energético es contundente: el consumo del centro será moderado a alto, según reconoce la propia empresa madrileña en su memoria ambiental.
Azora no oculta el desafío. Asegura que contratará electricidad con garantía de origen renovable, instalará equipos de última generación con certificación Energy Star y desplegará sistemas de monitorización en tiempo real. Su compromiso explícito: cubrir el 100 % de la demanda con fuentes sin emisiones de carbono.
El PIGA acelera la obra, pero no exime de control ambiental
El régimen de Proyecto de Interés General de Aragón no es una vía exprés sin filtros. Requiere evaluación ambiental estratégica, análisis de impacto en la red eléctrica y consulta previa a los ayuntamientos afectados. En este caso, el Ayuntamiento de Villamayor de Gállego y la Confederación Hidrográfica del Ebro han emitido informes vinculantes sobre el suministro de agua y la capacidad de evacuación térmica.
El proyecto prevé un sistema de refrigeración por evaporación que demandará 1,2 hectómetros cúbicos anuales, equivalente al consumo de 12.000 personas. Esa cifra activó alertas en la Confederación Hidrográfica del Ebro, que exigió garantías sobre la sostenibilidad del acuífero de la Depresión del Ebro.
Antecedentes: ¿Dónde se ha construido antes?
España ya alberga 12 centros de datos de gran tamaño, seis de ellos en Madrid y tres en Cataluña. Pero ninguno en Aragón. El de Villamayor será el primero en una región con un 78 % de generación eléctrica renovable —según Red Eléctrica de España—, lo que refuerza su viabilidad energética, pero también su responsabilidad territorial.
Vecinos exigen participación real, no solo información pública
En la junta vecinal de Villamayor, celebrada el 28 de junio, más de 80 personas se manifestaron contra la falta de consulta previa. “Nos enteramos por la prensa, no por el ayuntamiento”, dijo María José Lázaro, vecina de 62 años y presidenta de la Asociación de Vecinos ‘El Rincón’. La plataforma ‘Villamayor Sostenible’ ha recogido ya 1.420 firmas exigiendo una evaluación de impacto acústico y térmico independiente.
El Ayuntamiento ha activado un foro participativo, pero sin capacidad vinculante. Mientras tanto, el Plan Energético de Aragón 2030 establece que ningún proyecto estratégico puede comprometer la resiliencia del sistema eléctrico regional —una cláusula que ya está siendo invocada por técnicos de la Dirección General de Energía del Gobierno de Aragón.
El marco legal exige equilibrio entre impulso y sostenibilidad
El proyecto se rige por la Ley 21/2013 de Evaluación Ambiental, el Decreto 122/2021 de Proyectos de Interés General de Aragón y el Reglamento (UE) 2023/1382 sobre eficiencia energética en centros de datos. Este último obliga a que, a partir de 2027, todos los centros superiores a 1 MW alcancen una eficiencia energética (PUE) inferior a 1,3. El diseño de Azora apunta a 1,25.
Sin embargo, la Ley de Cambio Climático y Transición Energética impone otra exigencia: que los proyectos no desplacen demanda de otros sectores esenciales, como la industria o los hogares. En plena ola de calor y con tensiones en la red del sistema eléctrico peninsular, esa garantía no está aún formalizada.
Claves del asunto
- El centro de datos de Azora demandará 2.600 GWh/año, casi tanto como Zaragoza entera.
- Su refrigeración requerirá 1,2 hm³ de agua al año, equivalente al consumo de 12.000 personas.
- Se regirá por el régimen de Proyecto de Interés General de Aragón (PIGA), que acelera trámites pero no exime de evaluación ambiental.
- Debe cumplir el Reglamento europeo que exige un PUE < 1,3 a partir de 2027, y Azora apunta a 1,25.
- La Confederación Hidrográfica del Ebro y la Dirección General de Energía de Aragón han emitido informes condicionantes vinculantes.
La transición digital no puede dejar atrás a las comunidades locales
El impulso al sector tecnológico es estratégico para Aragón: generará 180 empleos directos y 420 indirectos, según el estudio socioeconómico del PIGA. Pero los vecinos de Villamayor no piden frenar el progreso: piden que su voz cuente en la definición de los límites del progreso. Que la transición energética no se construya sobre la invisibilización de los impactos locales. Que un centro de datos no consuma más electricidad que una ciudad sin que esa ciudad tenga derecho a decidir cómo se produce esa energía.
