El Gobierno de Benjamín Netanyahu ha impulsado la disolución de la Knéset, el Parlamento israelí, para convocar elecciones anticipadas antes de lo previsto. La medida responde a una crisis profunda con los partidos ultraortodoxos, especialmente por el conflicto sobre la exención del servicio militar para estudiantes de yeshivot. El calendario electoral se acelera: si se aprueba la ley, las votaciones deberán celebrarse en cinco meses máximo.
¿Por qué Netanyahu disuelve la Knéset en 2026?
La disolución no es una decisión aislada. Es la respuesta política a una fractura interna en la coalición gobernante. Los partidos ultraortodoxos, clave para sostener a Netanyahu, exigen mantener la exención militar como condición para seguir apoyando al Gobierno. Sin ella, su respaldo se desvanece.
El proyecto de ley fue presentado por Ofir Katz, presidente parlamentario de la coalición y diputado del Likud. Su redacción busca asegurar el control del calendario electoral y evitar una moción de censura o una parálisis legislativa.
¿Qué implica la disolución de la Knéset para la democracia israelí?
La Knéset es el órgano legislativo unicameral de Israel. Su disolución activa el mecanismo constitucional de elecciones anticipadas, previsto en la Ley Básica: El Gobierno. No requiere referéndum ni aprobación judicial, pero sí mayoría simple en el pleno.
Esto refuerza la estabilidad institucional en momentos de tensión, aunque también expone la fragilidad de coaliciones heterogéneas. La vigésimo quinta Knéset, elegida en 2022, ya ha superado su ciclo natural de cuatro años en varios aspectos funcionales.
¿Cómo afecta esta decisión al conflicto regional y a la UE?
Israel opera en un entorno geopolítico crítico. La UE ha reiterado su apoyo a una solución de dos Estados, pero no ha emitido pronunciamiento oficial sobre la disolución. Sin embargo, Bruselas observa con atención cómo evoluciona la gobernabilidad israelí ante la escalada en Gaza y la presión internacional por los derechos humanos.
A nivel regional, la convocatoria anticipada puede retrasar acuerdos diplomáticos pendientes, como la normalización con Marruecos o el diálogo con Jordania. También complica la coordinación con Estados Unidos en temas de seguridad.
¿Qué dice la ley sobre la convocatoria anticipada?
La Ley Básica: El Gobierno regula el proceso. Según su artículo 33, el primer ministro puede proponer la disolución si no logra formar gobierno o si la Knéset aprueba una moción de censura. En este caso, se aplica el artículo 34: la disolución por iniciativa del Ejecutivo requiere el respaldo de al menos 61 diputados (mayoría simple).
El proyecto actual ya cuenta con ese respaldo, gracias al acuerdo previo con los partidos ultraortodoxos Shas y Unión Judaica de la Torá. Su aprobación es prácticamente segura.
Datos Clave
- La Knéset se disolverá si el proyecto de ley obtiene mayoría simple (61 votos).
- Las elecciones anticipadas deben celebrarse en un plazo máximo de 150 días tras la disolución.
- El conflicto central gira en torno a la exención del servicio militar para estudiantes religiosos.
- La coalición actual incluye al Likud, Shas, Unión Judaica de la Torá, y Sionismo Religioso.
- Esta es la cuarta disolución anticipada desde 2019, lo que refleja inestabilidad crónica en el sistema político israelí.
El impacto económico ya se anticipa: los mercados locales muestran volatilidad en bonos del Tesoro israelí y en el shekel. El Banco de Israel ha advertido sobre posibles retrasos en reformas fiscales clave. Desde el punto de vista legal, la medida es constitucionalmente válida, pero su frecuencia cuestiona la gobernabilidad a largo plazo. En el marco práctico, los partidos ya han iniciado campañas informales, y los medios locales reportan un aumento del 37 % en la cobertura política en redes sociales en las últimas 72 horas.
